He tratado de acallar las voces que me gritan
el volumen de la música para uno, grito amor
aun cuando ansío la desesperanza de perderte;
no eres tan solo esa mujer que quise desnudar una vez
estéticamente arraigada a mis dolores de cabeza
eres más bien la tormenta, el incierto que adoré.
Impulsé en estos treinta días la posibilidad de entregarte
aquellas flores que en vez de marchitarse a la luna
reflejaron eso que siento por vos, sin ataduras
ni siquiera me duele haber mejorado, ni sonreír
pero extraño el decirte verdades incomprensibles
el explicarte que para el amor la poesía solo vale arena
y que sería mejor pintar mi casa con los colores de mi verdad
que con las metáforas mentirosas y vanales que te di.
He buscado la forma de no dejarte sola, por eso del olvido
quizás si bajo un poco el volumen, quizás solo un poco
no quede indefenso ante este tsunami de inseguridades
cuestionantes que debo hacerme a mí, aun si estuvieras;
Diciembre volverá a ser esa casa fría y desolada del año
en la que tendré que felicitar a todos por 365 mas... de esta soledad.
Feliz cumple mes...
A.W.
06.
Say nO MOre Inc.

7 Response to " "

  • Athenea Says:

    Es muy triste, me apena.


  • ··Yde·· Says:

    enfocalo por el lado de y+

    :) me encanto el escrito waldo..
    tiene una parte de alma nostalgica.


  • 1234567ycasillego Says:

    Tu poema: Triste, desolador, abrumador, solitario, y yo que con los años he aprendido a sonreir con esas emociones.

    S.


  • AMAPOLA Says:

    Te amé desde el latido trasnochado
    un 13 de mayo, y de otoño.
    En donde el eco del tiempo
    recogió mis heridas
    y te hizo espejismo.
    Te amé desde los pies descalzos de mi tierra
    desde el inmaterial sentido de mi cuerpo
    hasta el vacío tuyo.
    Te amé sobre razones inconclusas
    donde se ahogaron los segundos
    que nunca más te dieron.
    Hasta perder mi esencia, y los sabores
    hasta empapar mi sangre con tu hiedra
    hasta caer en la conciencia más absurda
    y llegar a abril
    por la vereda del frente.


  • ERÓTIKA Says:

    No me pude resistir a la velocidad, la oscuridad y el calor del momento, allí estaba él atento, concentrado ignorándome, de cabeza al pavimento, con su boca silenciosa y su perfil inmutable.
    Estaba aburrida, melancólica, no podía comprender cómo el fuego se había desaparecido, que sus dedos no me acariciaban con desespero, que sus labios estaban fríos, vacíos sin los mios sin proposiciones obsenas ni juramentos de amor eterno.

    Sigilosamente acaricié por sobre su pantalón, me encanta esa tela suave que deja sentir la textura de su entrepierna con generosidad, desatando mi imaginación, mi humedad, mis deseos, todas mis "malas" intenciones. Comencé a manosearlo sin pudor, en silencio, a 120 km por hora no son necesarias las palabras, recordé el comienzo de Bajos Instintos 2 y mi calor aumentó y la entrepierna de él se puso tibia, y un vapor humedeció su boxer para mí. Me ví en la obligación solidaria de bajar el cierre, ya no cabía dentro de él tanto volúmen, su erección se hacía incómoda sin "mi pequeña ayuda" el continuaba en silencio, saboreando ésta nueva forma de regreso a casa, faltaba aún una hora, asi que continué mi acto de presencia ésta vez abrazando su miembro con mi mano sudorosa con movimientos para arriba y para abajo, 10 15 20 minutos qué se yo, sólo sé que él gozaba y esbozaba una pequeña sonrisa, el acelerador de pronto iba en aumento, comencé a lamerle suavemente, recordaba el episodio de un accidente que había habido hace algún tiempo en Santiago en donde una mujer quedó atrapada mientras hacía sexo oral para risa de todos los pacos que concurrieron a socorrer a los calientes accidentados, continué a pesar de la poca conciencia de peligro, saboree cada minuto de placer que le dí en esa carretera. De pronto sin más se detuvo a una orilla del camino y se me abalanzó con todo su deseo desatado, me manoseó con rapidez, me desnudó en un instante, se sumergió en toda mi geografía con ese roce que sólo saben dar los hombres bien peludos, de manos fuertes, que agarran las nalgas de una para moverlas al compás del deseo sumergido, recordé aquella sensación de sofoco que lo vuelve loco, que lo deja satisfaciéndome como a una loba en celo, asique presione su garganta como a él le gusta, y un pequeño quejido de ahogo y de placer me hizo enloquecer varias veces, la lamida de por sí ya lo había dejado bien duro, ya los vidrios estaban vaporosos y nuestros cuerpos pegoteados por el apetito voraz, que una vez satisfecho nos hizo bajar los vidrios para terminar de regresar a seguir dándole en el sofá y finalmente en la cama, fue un regreso muy cansador...como para repetirlo.

    te espero....)


  • Yreal Says:
    This comment has been removed by the author.

  • Yreal Says:

    A veces uno piensa: después de tanto amor,cuando nos sentimos verdad, plenos, el vacío es mas grande que antes de conocerles. Pero,cuando el tiempo pasa nos sabemos afortunados de que fueron...

    un abrazo

    y